PERFIL ESTUDIANTE MANYANETIANO

Artículo 24° - Perfil del estudiante manyanetiano
El estudiante es el sujeto de la propia formación. Cuanto se realiza en la escuela tiene el objeto claro y preciso de ofrecer al estudiante ocasiones de crecer y madurar en todos los aspectos de su personalidad. El estudiante necesita apoyo en su proceso formativo, pero él es el principal agente de ese proceso y protagonista del propio crecimiento.
En una perspectiva religiosa de la tarea educativa, José Manyanet reconoce la gran dignidad del estudiante, dignidad que le viene por ser hijo de Dios, que mereció la encarnación de Cristo. Es la arcilla que hay que moldear con amor y sumo cuidado para que alcance la talla de la plenitud de Cristo.
A veces describe al estudiante con tintes optimistas: “El buen espíritu hace al joven amable, con un carácter abierto, alegre y condescendiente, cuya principal mira es el conocimiento de sus obligaciones”. El estudiante ha de estar siempre atento a las explicaciones del profesor, debe ser ordenado en sus cosas, limpio y aseado, puntual, no alborotador, disciplinado, veraz, no murmurador. Pero, todas estas cualidades, poseídas en grado sumo, harían innecesaria la existencia de maestros y educadores.
• PERFIL HUMANO:
Desde nuestra propuesta educativa en la libertad y para la libertad, el estudiante Manyanetiano:
o Tiene un espíritu crítico que lo lleva a superar prejuicios, pensar por sí mismo, tener capacidad de análisis y ser objetivo.
o Maneja autonomía personal que lo hace capaz de actuar por convicción, tener iniciativa personal, decidir con libertad y autoevaluarse.
o Reafirma su propia identidad, demostrando responsabilidad, seguridad y confianza con un auto aceptación y autopercepción positiva.
o Referencia los valores evangélicos y de solidaridad frente a:
5
▪ La acogida de los demás, compartiendo con los otros sus inquietudes, sus problemas y sus preocupaciones (afán de superar el mal que hay en el mundo).
▪ La autenticidad y coherencia en la vida; la acción personal y comunicativa.
▪ El respeto, la comprensión y la entrega en las relaciones. Convivencia, relación pacífica, fraterna y comunitaria.
▪ La serenidad y el coraje ante las dificultades.
▪ El optimismo, la esperanza y la renovación ante el futuro.
▪ La vocación en el trabajo. Aporta su esfuerzo personal con generosidad y espíritu de servicio.
▪ La participación, la corresponsabilidad y la comunión en la comunidad educativa.
▪ El compromiso ante la sociedad, colaborando en la construcción de una sociedad más humana y más justa.
▪ La atención preferente a los marginados.
o Es sujeto de su propia formación, cuando:
▪ Adquiere asunción de responsabilidades diversas.
▪ Expresa, con respeto, intereses e inquietudes.
▪ Maneja un adecuado intercambio con los educadores.
▪ Participa e interviene, activamente, en órganos colegiados, grupos y asociaciones.
o Convive con los padres, los maestros, los compañeros, los directivos, los empleados, etc. Se hace capaz de ocupar un lugar en la sociedad y de convivir con los demás. Participa en el juego y en los deportes que favorecen los hábitos de sociabilidad, compañerismo, disciplina, autodominio, modestia y generosidad, como los aspectos fundamentales en las relaciones con los demás.
o Se presenta a sí mismo, y ante los demás, ordenados y aseados sin vanidad. Es tolerante con los compañeros, maestros, directivos, etc. Tiene un carácter jovial, compasivo y alegre, en todo lugar. No es un ser aislado, sino que convive con otros y está enraizado en un determinado contexto social.
• PERFIL ESPIRITUAL:
o El estudiante Manyanetiano: Ama a Cristo por encima de todo; se fija en su vida y ejemplo, escucha sus palabras y trata de imitarlo en todos sus actos.
o Vive el carisma y la espiritualidad de San José Manyanet, incrementando la relación personal con Cristo mediante la oración y la reflexión.
o Concibe el evangelio como una opción de vida y de compromiso, al estilo de Jesús, María y José en Nazaret.
o Aprecia los valores cristianos de la familia de Jesús, María y José, mediante una actitud de apertura para comprender el designio de Dios sobre la vida y su existencia. A través de ellos, despeja los interrogantes de dónde viene, hacia quién va y a través de qué medios.
o Respeta a la Iglesia, mediante la manifestación de la fe, los sentimientos religiosos y la práctica de los sacramentos recibidos. Es fiel a las prácticas del buen cristiano.
o Acepta la educación cristiana, el amor, la libertad, la responsabilidad, la justicia, la solidaridad, la convivencia y la paz, basándose en la pedagogía de San José Manyanet.
6
o Asume su sexualidad con responsabilidad frente a su proyecto de vida, con un sentido ético, que comporta su realización armónica como persona en todas las dimensiones: Biopsicológica, ética y espiritual.
• PERFIL INTELECTUAL:
o El estudiante Manyanetiano: Es el principal agente del proceso educativo y el protagonista de su propio crecimiento. Coopera de manera voluntaria en la labor educativa y tiene capacidad de ser benevolente hacia el maestro y hacia lo que se propone aprender. Es dócil respecto a los planes y métodos establecidos y atentos a las explicaciones recibidas.
o Aprende y aprovecha el tiempo, desarrolla hábitos de estudio y huye de la pereza, la ociosidad y la desidia. Atiende en clase, es puntual y cumplidor de su deber.
o Ama el trabajo y el esfuerzo en lo que hace, porque descubre en ellos los elementos esenciales para su realización personal y el logro de sus ideales, proyectos y metas.
o Manifiesta una actitud positiva frente a la asimilación de contenidos y valores, y adquiere virtudes como la capacidad de educarse y responsabilizarse consigo mismo, con la familia y con el entorno, aprendiendo cada día algo nuevo de acuerdo a sus facultades desarrolladas en cada uno de los momentos de su vida.
o Reconoce las inhibiciones para asimilar el aprendizaje y se esfuerza en tomar los correctivos parar afrontarlas. Se esmera, además, por el perfeccionamiento de sus talentos.
o Reflexiona sobre la ética, los actos humanos y su incidencia en el mundo, en lo social y en lo cultural. Cultiva el intelecto y se humaniza mediante el respeto y la toma de decisiones responsables.
o Se motiva, desde su más temprana edad, por el estudio de la ciencia y la tecnología. Indaga acerca de los problemas fundamentales, las preguntas y sus respuestas. Es un sujeto receptor, transformador y creador.
o Es altruista y con vocación de servicio. Se distingue por el deseo de saber, la perseverancia, los ideales, la excelencia hacia las tareas, la firmeza en las metas proyectadas y la búsqueda de caminos.
o Fortalece el espíritu investigativo, como una necesidad social que exige la formación científica de los sujetos. Hace frente a los retos que impone el estudio de los problemas humanos y del mundo contemporáneo.
o Tiene compromiso con la vida, con la familia y con la humanidad. Lucha por las nuevas ideas, descubrimientos y planteamientos que den respuesta a los problemas.
o Asume la lengua materna tanto en lo oral como en lo escrito, en las situaciones reales de la vida cotidiana. Tiene un uso y manejo del lenguaje significativo, global y funcional.
o Asume las dificultades relacionadas con el lenguaje oral y escrito, mediante estrategias personales, familiares e institucionales, a fin de prevenir el bajo rendimiento académico, el fracaso o la deserción escolar.
o Es consciente de la problemática relacionada con el medio ambiente y el costo y las consecuencias que tiene su deterioro en la prolongación de la vida y en todas las especies naturales; lo que le lleva a valorar y conservar nuestros recursos naturales como las plantas, el agua, los prados, los árboles... como factores en el desarrollo de la vida.